
Dolcemare: Diversamente a lo que sucede con Second Life, Facebook nada le reclama a la imaginación. Digámoslo así: Facebook opera básicamente con identidades definidas en la sociabilidad no digital, mientras que el metaverso invita a reelaborar nuestras singularidades en una construcción infinitamente más maleable. En tanto representación gráfica, cualquier avatar no es más que un insaciable (y siempre privado) modelador de deseos.
Napoleón: En Second Life todos somos un poco como Michael Jackson: contraemos el hábito del lifting inagotable ¡Es tan fácil mutar corporalmente! Te escuchaba hablar y pensaba que también está el tiempo como frontera de interacción. Me decías que Facebook funciona como una máquina del tiempo, como sistema de rastreo de pasados postergados. Ayer mismo me contactó un compañero de escuela del que no tenía noticia desde ¡mis nueve años!. En Second Life los pasados son siempre recientes y jamás se abordan del mismo modo. Es otra dimensión del pasado.
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